Volver a trabajar después de tener un hijo

  Foto : Pixabay (CC0)

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Camila Ogallar- Hay mujeres que están esperando que termine su baja por maternidad para poder sacarse el pijama sucio, volver a maquillarse para salir al mundo, hablar con adultos y tener otros desafíos además de tratar de dormir dos horas seguidas; luego están las que sienten que el día que tengan que irse y dejar a su bebé de pocos meses al cuidado de otra persona se van a morir, la angustia se apodera de ellas y tratan por todos los medios de encontrar la forma de generar dinero sin tener que dejar a su hijo; y también están las que no saben cómo van a sentirse el día que se tengan que ir a trabajar, disfrutan el presente y ven el hecho de hacerlo como algo necesario y obligatorio.

Algunas mujeres no tienen la necesidad económica ni mental de volver a trabajar, pero hay días que cualquier excusa les bastaría para salir de casa o para poder ocupar la mente con otra cosa que no sean pañales, lactancia materna y el peso del bebé.

Por último, están las que trabajan de manera freelance y, desde el hospital, con su bebé recién nacido, ya están mandando emails y nunca lograron desconectarse del todo. Las madres freelancers son de las más envidiadas, porque se cree que tienen lo mejor de los dos mundos: no tienen que dejar a su hijo, pueden trabajar desde casa y no dejan su trabajo. Pero estas, entre las que me incluyo, muchas veces desean tener la oportunidad de llevar una rutina fuera de casa, de poder trabajar sin interrupciones, de poder hacer solo una cosa a la vez. Porque eso es lo que sentimos: que hacemos las cosas a medias. Con una mano en la computadora y con la otra, jugamos con el bebé; mientras se termina de lavar la ropa, hacemos una videoconferencia; cuando el bebé duerme su siesta, es el momento de tratar de hacer la mayor cantidad de cosas posibles, porque no sabemos cuánto tiempo dormirá y así podremos terminar varias tareas sin interrupciones (el problema es que cuando este despierta, ¡nosotras queremos nuestra siesta!).

Así es, somos todas distintas, tenemos distintas formas de vivir nuestra vida profesional y la maternidad; pero no por eso hay madres mejores y peores, solo diferentes.

Si se acerca el momento de volver al trabajo y te encuentras angustiada, la clave está en dejar a tu hijo/a con alguien de tu total confianza, un familiar o una niñera que sientas que lo va a cuidar tan bien como vos. Antes del gran día, lo mejor es ir dejándolo de a ratos, que haya un proceso de adaptación gradual, con la persona que será la encargada de cuidarlo, para que el primer día el cambio no sea tan brusco. El bebé ya estará habituado a aquella persona y vos también. Lo mismo si elijes una guardería.

Las horas cuando vuelves a casa y antes de dormir, que se conviertan en su momento del día, aunque estés cansada, ocúpate de bañarlo, pasearlo o darle de comer. Será el momento que esperen los dos con ansias.

Seas la madre que seas, la que sale a trabajar feliz, la que deja a su hijo con culpa, la que dejó de trabajar para ocuparse al cien por cien de los hijos, la que trabaja desde su casa con un hijo alzado, tienes que estar preparada para cuando llegue el momento. Hay que saber que no es fácil ser madre y profesional, pero vale la pena. Trabajar desde casa, salir fuera o dejar nuestro trabajo, cualquiera de estas opciones supone un momento crucial de la maternidad. Para algunas es más fácil, otras sienten que se le viene el mundo abajo…; lo ideal es estar preparada con anterioridad para pasar este cambio lo mejor posible, ir pensando qué hacer y cómo desde que estamos embarazadas.

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