Al menos 8 muertos y más de una docena de heridos en un atropello en Nueva York

María González Chaves- La tarde del martes 31 de octubre, a las 3:05, hora local, una furgoneta alquilada en la empresa Home Depot, en el estado de New Jersey, invadía el carril bici en la intersección de las calles West y Chambers, en el concurrido barrio de Tribeca, junto al río Hudson, en Manhattan; después de continuar hacia el sur, chocó contra un autobús escolar que presta sus servicios a dos escuelas de la parte sur de la isla y que transporta a estudiantes con necesidades especiales, e hirió a dos adultos y dos niños. Según testigos presenciales de los hechos, el conductor, un hombre de 29 años, de nombre Sayfullo Saipov, bajó del vehículo y sacó dos armas falsas (una de paintball y otra de perdigones), momento en el que fue abatido por la policía. El sospechoso, que recibió un disparo en el abdomen, se encuentra ahora en un hospital cercano (se desconoce en cuál) bajo custodia; sí ha trascendido que su estado es crítico.

Algunos testigos de lo sucedido —en un primer momento parecía que se trataba de un tiroteo— relataron los momentos de auténtica angustia vividos tras el atropello.

Apenas tres horas después del ataque, el FBI daba el nombre del sospechoso. Sayfullo Saipov es un ciudadano de Uzbekistán, pero con permiso de residencia legal permanente, que en la actualidad vivía en Tampa, Florida, y trabajaba como conductor de Uber. En la furgoneta se ha encontrado, además, una nota en la que se afirma que el Daesh, es decir, el Estado islámico, estaría detrás de los hechos. A pesar de ello y de que Saipov abandonó el vehículo al grito de “Allahu Akbar” (Dios es grande en árabe), el gobernador del Estado de Nueva York, Andrew Cuomo, ha señalado que la actuación es obra de un lobo solitario y que no es un ataque orquestado. Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional aseguró que el atropello parece un “acto de terrorismo” y que el FBI lo está investigando.

De momento, hay confirmados ocho muertos —seis de los cuales habrían fallecido en el mismo lugar de los hechos y otros dos cuando eran trasladados al hospital— y once heridos, algunos de ellos en estado crítico, según ha informado el comisionado del Departamento de Bomberos de la ciudad de Nueva York, Daniel Nigro. De entre las víctimas mortales, han sido identificados cinco ciudadanos argentinos; el propio Ministerio de Exteriores del país latinoamericano, Jorge Marcelo Faurie, ha dado sus nombres: se trata de Hernán Diego Mendoza, Diego Enrique Angelini, Alejandro Damián Pagnucco, Ariel Erlij y Hernán Ferruchi. Otro de los fallecidos es de nacionalidad belga.

Bill de Blasio, alcalde de Nueva York, en una conferencia de prensa, ha calificado lo ocurrido ayer por la tarde en Manhattan de “lamentable hecho de terrorismo”, y ha continuado diciendo: “Según la información de que disponemos hasta el momento, se trata de un acto de terror, y un acto de terror particularmente cobarde dirigido contra civiles inocentes”. En tanto, el gobernador Cuomo ha declarado al respecto: “Nueva York es un símbolo de libertad y democracia, eso es lo que somos y es también lo que nos convierte en un objeto de amenazas”, además ha pedido que se refuercen las medidas de seguridad en los puntos clave de la ciudad, no tanto porque se espere un nuevo ataque como por precaución.

El presidente Donald Trump, neoyorquino, está siguiendo de cerca la investigación que se está llevando a cabo al respecto, y cómo no, no perdió la ocasión de recurrir a las redes sociales para hacer una defensa de sus políticas migratorias, además de tildar de “enfermo y perturbado” al autor del atentado.

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