Odebrecht: el escándalo de corrupción más grande conocido… por ahora

 Foto: Odebrecht, Mexico

Foto: Odebrecht, Mexico

David Guzmán-Fonseca- Si no conoce sobre la firma Odebrecht, probablemente no ha visto algunas de las grandes obras construidas en América Latina por el gigante brasileño que está detrás de los escenarios deportivos del Mundial de Fútbol de 2014, los Olímpicos de Brasil de 2016, parte de los metros de Lima y Caracas, o las nuevas autopistas de Colombia. O tal vez no ha escuchado sobre el escándalo de corrupción que el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha considerado como el más cuantioso conocido y que ha hecho tambalear a los políticos de cerca de dieciséis países.

Las acusaciones de corrupción en contra de Odebrecht salieron a la luz después de varios años de investigaciones por parte de autoridades estadounidenses, suizas y brasileñas. De acuerdo con estas, los sobornos a políticos y funcionarios públicos de múltiples países —Brasil, Venezuela, República Dominicana, Panamá, Angola, Argentina, Ecuador, Perú, Guatemala, Colombia, México, Mozambique, Antigua, El Salvador, Chile y Portugal— superan, por ahora, los 788 millones de dólares. Sin embargo, quizá esta cantidad sea solo la punta del iceberg; algunos sugieren que podría ser superior a los 3,000 millones de dólares.

¿Por qué no se sabe aún la magnitud de los sobornos? En parte porque los mecanismos como estos se llevaron a cabo fueron tan especializados y avanzados que existía un departamento al interior de la empresa dedicado a hacer los pagos en total secreto —cada funcionario sobornado tenía un apodo, con nombres tan interesantes como Ziagra—. El nivel de complejidad del esquema de corrupción es tan alto que hasta el momento no toda la información se ha podido revisar y recuperar de las computadoras de la empresa, que incluso llegó a adquirir un banco en la isla de Antigua y Barbuda, el Meinl Bank, a través del cual lavaba el dinero de sus fraudes.

Sin duda alguna, el lugar más importante para las acciones ilegales de esta empresa fue su casa matriz, Brasil, donde sobornaron a funcionarios públicos por más de 350 millones de dólares. Con el tiempo, el accionar de la firma brasileña logró penetrar otras economías de la región.

Por ejemplo, en Venezuela los sobornos habrían sido de cerca de 100 millones de dólares, de los cuales, según algunas fuentes, la mitad posiblemente fue demandada por el presidente Nicolás Maduro. En Perú, recientemente, el presidente Pedro Pablo Kuczynski renunció a su cargo debido a acusaciones de corrupción relacionadas con Odebrecht. Dos expresidentes peruanos también están acusados de haber recibido dinero (en este país los sobornos ascienden a 30 millones de dólares). En Ecuador, donde los sobornos fueron de más de 33 millones de dólares, se condenó al vicepresidente Jorge Glas a seis años de cárcel después de que recibió 13.5 millones de dólares. En el caso de Colombia, el presidente Juan Manuel Santos también está acusado de recibir dinero para sus campañas presidenciales de 2010 y 2014. En este país, las estimaciones indican que los sobornos alcanzan los 11 millones de dólares, particularmente de congresistas y funcionarios que otorgaban licencias para la construcción de autopistas. En México, la campaña presidencial ha estado enmarcada por el tema de la lucha contra la corrupción, particularmente con las acusaciones en contra de varios funcionarios públicos, entre los cuales se encuentra el actual presidente, Enrique Peña Nieto. Sin embargo, no se les ha podía investigar debido al fuero político que los protege (allí se estima que los sobornos fueron de 10 millones de dólares).

A pesar de todos los escándalos, acusaciones y condenas, el nivel de impunidad sigue siendo alto. Incluso, la empresa pagó una multa superior a los 3,000 millones de dólares, para poder seguir presentándose como un posible constructor en gran parte de los países —México prohibió hacer negocios con Odebrecht durante dos años y medio—.  La corrupción impera en los países en desarrollo y las instituciones de control siguen siendo insuficientes.

Por ahora, Odebrecht es el escándalo de corrupción más grande que ha salido a la luz, pero eso no significa que no existan otros muchos más avanzados que no conocemos. Según estimaciones del Fondo Monetario Internacional, si la corrupción disminuyera podría aumentarse el ingreso de los latinoamericanos cerca de 3,000 dólares en el mediano plazo, lo que mejoraría las condiciones de millones de personas que viven en la pobreza. Sin embargo, los millones de dólares siguen cayendo en las manos de unos pocos, mientras que otros todavía esperan las obras públicas que supuestamente los deberían beneficiar.